Hay una canción de Charly que me gustaba mucho de niño, era necesito, la escuchaba y escuchaba, pensaba en necesidad que uno tiene de alguien, pensaba en mi soledad escrita en canciones, en que una ves te vi y me quede sorprendido, veía tu dureza, nunca vi tu dulzura esa que dices que no te la dicen, porque dicen que eres fría, realmente no lo creo, te siento mas real con esa protección pero es eso, nada palabras dichas, porque eres muy profunda, muy dulce construyendo torres de caramelo, en alguna forma tanto que me sorprende, no se si pondrás tachuelas en mis zapatos y sepa donde ir, pero me hiciste caminar a veces pensando en oír tus pasos a mi lado, no se si te guste cocinar guisos de madre, pero a mi me encanta cocinar para ti y mucho mas cuando hablas, cuando dices algo, cuando tu alma habla, y cuando mis canciones las copian. Sinceramente tengo que decir que colgaste mi mente de una soga, pero demora mucho la deshidratación y a veces se empapan de otros problemas, pero me llevaste a algún lado (quiero saber a donde con sentido de realidad) te vi en mi cama un día anterior al viernes y no un domingo, dude y dudo del resto de mi en tus días, que me quisiste cuando no estoy cuando me fui, quise tomar un café porque no me gusta mucho el te y reir y reír, sentí todo el tiempo que conocías mis palabras y dudo mucho que yo no las diga, me sentía a veces desnudo y que no te importara que lo estará porque lo esperabas también, la amaría, me amaría. Para quien canto yo entonces, para usted (me acuerdo de una amiga que mucho utiliza esta palabra) le digo que suena muy frio, ella me dice que no, yo me quedaba confundido, ahora entiendo algo de lo que posiblemente seria, somos extraños y ajenos, pero nos queremos mucho, ¿lo suficiente como para estar con alguien? ¿Que es estar con alguien?, ¿un acto feroz de presencia?. No, quiero creer que es la ineficiencia de la ausencia, de poder decir algo a alguien, de mirar ojos y cabellos, de sentir manos y espaldas, de besar labios mejillas y frentes, de escuchar y por tanto reir, de escuchar y por tanto llorar, no me gusta verte en una pantalla, no me gusta que tu fotogenia esconda tu belleza, esa que me costo verla y solo pude hacerlo cuando te veía, y pedia a gritos repetirlo cada ves que se podía cada, ves que tenia fe en eso. Intente de todo, ¿donde estas? ¿dime cual es tu frecuencia mi amor? Telepáticamente te voy a buscar, lo dije pero el mar a veces es una pared, la indómita luz se hizo carne en mí, dejo todo por esta soledad, leo revistas en esta tempestad, ya se hizo de noche y ahora estoy aquí, sin embargo necesito esa frecuencia, la necesito.
viernes 17 de julio de 2009
jueves 2 de julio de 2009
Abencia, síntoma de una percepción equivoca
Para empezar un artículo, quizá destinado a los últimos sucesos ocurridos en nuestro país, es fácil construir esa realidad a partir de los medios de comunicación, que es sino la construcción e interpretación de una realidad por los medios, para así crear una falsa idea de realidad, a esto se le llama híper realidad, en la sociedad existe una fascinación fetiche por el cuerpo muerto que en burdas palabras lo podría denominar necro fascinación, estas sensaciones pueden ser manipulada por esta construcción de realidad, ahora bien la realidad es que existe un muerto y en la realidad social es que existen varios muertos también. Este es un suceso cotidiano normal social, pero existen ciertos hechos que llevan a otros hechos a desencadenar violencia, tenemos el caso de Bagua, espero que no lo hallamos olvidado, ya que esta no es una muerte o muertes que requieran un caso excepcional de construcción de realidad, pero que bien podríamos incluir en estas manipulaciones comunicacionales, ya que este es un acontecimiento de fondo que ha repercutido de manera impactante y relevante socialmente. Esto quiere decir que la historia del Perú que además es una construcción de realidad también, no pueden ser omitidos con “noticias” como el asesinato de una folclorista peruana ya que el acontecimiento de hechos favorables o no forman parte de nuestra construcción como civilización. Ahora, nuestro ser social puede compadecerse de la muerte de otra persona creo que todos lo hacemos en ciertas circunstancias, lo que me llama la atención es que no existe un compadecimiento directo en la persona que murió, sino en el acto violento y para muchos desgarrador de esta cantautora peruana que se traduce en el proceso incriminatorio de quien asesino a esta mujer, por tanto como uno no pudo estar en el acto en donde ocurrió este hecho, recurre principalmente a dos medios, el primero son los medios de comunicación y el segundo somos nosotros mismos a través de la percepción, entonces si es que el hecho en ese caso dentro lo social que por cierto tiene mecanismos de regulación y sanción, lo que haríamos en primera instancia es construir esa realidad a través de la especulación a través de una idea falsa representada, inconclusa y mediática. Los seres humanos somos grandes constructores de realidad si alguien nos dice: “te cuento lo que me paso ayer” nosotros de manera automática rápida y no necesariamente tan acorde con lo real, haremos ejercicio de esta gran particularidad humana, ya que ayuda a prevenirnos de un futuro tan incierto como caótico, entonces si la mayor parte de nuestro mundo es infocomunicacional es un bombardeo de ideas de: “que nos paso ayer” y si los medio plantean el asesinato de la folclorista, es mas una pregunta redimida a lo individual que sugiere decir “que paso ayer” omitiendo nuestra sensación y precepción de sociedad, es decir omitiendo nuestra construcción de realidad social, que mediatizada o no es un conjunto de acontecimientos y muchos de ellos relevantes ya que están dentro de un contexto de perdurabilidad que se evidencia en el futuro, y no un flujo atemporal que los medios de comunicación podrían omitir en circunstancias tan relevantes para nuestro país, ya que no es por ejemplo las muertes ocurridas en Bagua sino el significado del aprendizaje que nosotros hagamos de estos conflictos para que no sea una historia repetitiva, funesta y anclada a lo reiterativo de nuestra desdichada construcción social de lo real.
domingo 8 de marzo de 2009
La Pregunta savalistica de toda generación

Desde la puerta de La Crónica, Santiago mira la avenida Tacna, sin amor: automóviles, edificios desiguales y descoloridos, esqueletos de avisos luminosos flotando en la neblina, el mediodía gris. ¿En que momento se había jodido el Perú? Estas palabras con las que empieza Vargas Llosa, son tan cruciales tanto en la obra como en la historia que refleja nuestro país, vista sin amoríos o felicidad. ¿Se puede Joder una sociedad en un tiempo determinado?, ¿una generación o un personaje es responsable de una situación que se propaga quizás hasta nuestros tiempos?
En esta obra más que resaltar hechos históricos, de acontecimientos políticos, como el derrocamiento de Bustamante propiciado por Manuel A. Odria, cumple la función simplificadora de enmarcar sucesos individuales y relevantes en la historia personal de cada uno de estos personajes, distando Vargas Llosa de hacer una novela de personajes completamente principales o completamente secundarios, es mas bien una descripción de acontecimientos sociales que enmarcan problemas y conflictos que se relacionan entre los personajes, quizá también de los actores y sobre todo de la generación que vivió en esta dictadura, de los cuales los mas afectados son los NO oligarcas allegados al poder, los que tienen conciencia de su situación, o los que están en contra del stablishment. La novela informa de la situación de cada protagonista, que a la vez cumple denotar la información que se ejerce de su situación, sea esta condición social, situación económica, etnia, o ciudad donde se ejecutan una serie de eventos favorables o no al gobierno dictatorial.
Conversación en la Catedral, manifiesta la situación violenta, irrespetuosa, insolente, del gobierno que sucedió a Bustamante, y pone en pie y en jaque la vulnerabilidad de los derechos constitucionales y los procesos democráticos que muy insipiente y esporádicamente se ejerce en nuestra sociedad, con claro debilitamiento de nuestras instituciones y la fragilidad en el ejercicio de la ciudadanía, es quizá también el espejo de las siguientes generaciones políticas, de las repeticiones en forma corrupta del ejercicio del poder, que en muchos casos encontramos muy familiar, el gobierno de Odria por ejemplo con los acontecimientos del gobierno de los noventa, que si bien tiene variedad de apreciaciones para su diferenciación, se encuentran similitudes como la violencia, la coerción que se ejerce ante los opositores, la manipulación de las instituciones estatales, o el ejercicio del poder corrupto.
Retomando la pregunta ¿en algún momento se puede joder el país?, pues para mi la respuesta es si y no. Es si cuando la sociedad y los gobernantes empiezan a desperdiciar oportunidades que se crean en la relación histórica-política, y es no cuando se ejecuta la culpabilidad que se hace en función de una generación o un actor político determinado.
El fracaso de nuestra historicidad política que arraiga problemas económicos, como la pobreza, desigualdad, la mala distribución de la riqueza económica, el atraso industrial, son flujos reiterativos de una sociedad y actores sociales-políticos inmaduros, dispuestos y propensos a la corrupción, de donde si no existen instituciones fortalecidas y autónomas que imposibiliten el accionar dictatorial y narcisista de uno o algunos grupos de poder o simplemente de quienes acceden al mismo, será la pregunta savalistica de toda generación insatisfecha de sus condiciones y conscientes de su situación.